Payasa délfica

Payasa délfica
El enigma de la incertidumbre

Sunday, September 26, 2010

Belén Esteban for President (Yes, she can!).

* Antes de entrar en materia, quiero hacer 2 precisiones:

1. No pretendo hacer apología política, ni convertir este caótico refugio en un tinglado infame entre izquierdas y derechas. Me da lo mismo que Vds. voten a unos que a otros, y tras muchos años de ingenuidad buscada he llegado a la misma conclusión que la mayoría del personal: Los políticos (al menos los actuales) son en general una banda de sátrapas que carecen de los principios que requiere un país tan particular como el nuestro, y no se puede confiar en (casi?) ninguno. Pasa lo mismo con los bancos, y con los sindicatos. Son 3 poderes fácticos infames, despiadados y miserables.

2. Con lo expuesto en el punto 1 no pretendo justificar la línea argumental del tema, sino precisar que en este trastero de las pulsiones solo hablaré de política para mostrar mi mezcla de perplejidad y hastío ante la fauna política que nos gobierna.

Dicho esto,

Telecinco ha encargado una encuesta a no se quién para que pregunte a los españoles si votarían a Belén Esteban para convertirse en Presidenta del Gobierno. Y el resultado ha sido demoledor, situando a la Princesa de San Blas tras el PSOE y el PSOE, como tercera fuerza política más votada.

Al margen de que la encuesta es una bobada (si en vez de a Belén Esteban hubieran propuesto a Iniesta, a Enjuto Mojamuto - uno de mis ídolos, dicho sea de paso - o a Pedro Reyes hubieran quedado igual de bien), y de que esta cadena lleva viviendo de la Musa ni se sabe los años, y que explotan su imagen hasta límites nunca imaginados, he llegado a la conclusión de que Belén Esteban tiene el camino expedito para ser Presidenta del Gobierno, y que su candidatura es avalada por cantidad de elementos.



Aquí están las evidencias de esta realidad, rebatiendo los argumentos de quienes aún dudan de que nuestra rubia de extrarradio puede llegar a lo más alto :

A). Belén Esteban no tiene una sólida formación académica. Carece de titulación universitaria, y bastante hizo con acabar 8º de EGB. ¿Y qué?. ¿No ha llegado a Ministro Pepiño Blanco siendo un meapilas integral incapaz de acabar Derecho?.

B). Belén Esteban carece de la mínima cultura exigible. Es semianalfabeta. ¿Y bien?. ¿No es Bibiana Aído la Ministra más jóvena, incompetenta e inútila en la historia de la Democracia, y sus patadas a los miembros y miembras de la sociedad española son de magnitudes cósmicas?.

C). Belén Esteban no es aceptable desde un punto de vista estético para llegar a lo más alto. Carece de un físico suficiente para dar imagen de político de altura. ¿So what?. ¿No ocupa Leire Pajín y su carita de grotesca ninfa de Saturno un cargo de extrema importancia en el seno del partido socialista?. ¿No es la Vicevogue una mezcla entre lagarterana y exorcista de murciélagos?.



D). Belén Esteban es imprevisible, y podría tomar decisiones extremadamente populistas, demenciales y faltas del más mínimo sentido de la responsabilidad. ¿What the fuck?. ¿No ha decidido el iluminado Presidente de la Junta de Andalucía indemnizar con 1800 a las mujeres vejadas por el franquismo mientras lo único que se ve desde el espacio sideral es la gran muralla china y la cola de parados españoles?.

E). Belén Esteban no tiene una imagen positiva a nivel internacional, no domina el inglés y su relación con los líderes internacionales podría ser complicada. ¿Mmmm?. ¿No es el Presidente del Gobierno un mangurrián que tiene el mismo peso a nivel internacional que el Presidente de Moldavia?.




No hay color, señores. Estamos ante un fenómeno mediático capaz de pleno derecho de convertirse en nuestro adalid político y fuente de inspiración sociocultural. Con unos Ministros de entidad (Leonardo Dantés, Tamara, Paco Porras o Toni Genil, por ejemplo) estaríamos ante un Gobierno sólido y estable, capaz de afrontar los retos del futuro y generar confianza.

Motivos para creer.

Monday, August 23, 2010

Adrenalina

Hay maneras y maneras de sacar a flote la adrelina que cada uno lleva consigo. Al margen de aquellos sujetos carentes de nervio(s), ese germen de especímenes a los que podríamos definir como seres insustanciales, tediosos y carentes de espíritu intrépido (la indolente figura de Mortimer, que veremos en su día), la mayoría de los mortales han de buscar su paraíso emocional (resultado de dividir la energía total de cada uno por la descarga de - parte de las - tensiones que cada uno genera) en algo que les produzca la suficiente carga de placer (generalmente efímero) como para afrontar los días con un cierto grado de ilusión (teoría de las expectativas, absolutamente necesarias para mantener un equilibrio adecuado).


1 - Descargas inocuas de adrenalina:

Hay manera triviales de llevar a cabo esa descarga de adrenalina. De templar los nervios y canalizar un exceso de energía mal integrada: Morder de manera compulsiva las correas de un reloj, o la parte interior de los labios, especialmente en la parte inferior. Mascar chicle con estilo rumiante, hacer bucles con el pelo con los dedos índice o corazón, mover la pierna de manera rítmica y uniforme aún en estado de reposo absoluto...


2 - Descargas de adrenalina tipo 2 o intermedio:

No son capaces de generar un cataclismo en el sujeto, pero sí generan efectos negativos. Morderse las uñas es el caso paradigmático. Tanto a nivel estético (yo soy un compulsivo devorador de mis uñas, y cuando veo a un fulano haciendo lo mismo me resulta patético) como de salud (posibles infecciones, padrastros...), la onicofagia es una mala inversión, aunque a mi me resulta de lo más relajante (* Al extendido comentario: "Oye, deja de morderte las uñas", debe seguirle de manera inmediata un "son mías, tú preocupate cuando te muerda las tuyas".


3 - Descargas vibrantes y tumultuosas de adrenalina:

Por último, están las formas de descargar adrenalina que generan en sí mismas un riesgo abrumador e inminente. Sin duda las más fascinantes. El sujeto que utiliza estos mecanismos se expone a una catástrofe:

Emocional, física o económica...

...de magnitudes imprevisibles. En general, las personas que utilizan estas vías son extremadamente inquietas, de carácter voluble, nervioso y ambivalente.

3.1 Daños colaterales de índole física.

Nos encontramos con prácticas tan estimulantes como hacer bungee jumping (puenting), parapente, ice yachting (Carrera o regata de yates, formados por bólidos con cuchillas), jetskiing (Motos de agua), rafting, scuba diving (submarinismo), Snowboarding (surf sobre la nieve),Artificial Climbing Wall (Escalada en muros y espacios urbanos), Caving (Espeleología), High Wire (funambulismo), soaring (vuelo sin motor)...




Estas actividades llevan aparejado un notable riesgo para la integridad física del sujeto, y es precisamente ese "vivir temporalmente al límite" lo que seduce a sus protagonistas.

3.2 Daños colaterales de índole emocional.

Enamorarse de la persona equivocada. Teoría del gañán y la perra. El personaje que (a sabiendas) se enamora de la persona equivocada se expone a graves alteraciones de su integridad emocional. Esta teoría se plasma de manera exacta (y exhaustiva) en la Teoría del Auxiliar Administrativo y la Gogó. Un sujeto mediocre, de carácter débil y poco dado a las novedades empieza a sentirse atraído por la gogó de la discoteca a la que va con los colegas. Ella le sigue el rollo, miraditas y sonrisas. Él se prenda más y más, y aparece en discoteca hasta los miércoles. Ella disfruta sabiendo que él la admira, que la desea. En ocasiones hablan, y ella sonríe, parece feliz con la compañía de él. Incluso puede que un día cualquiera le eche un polvo en los lavabos. Ahí llega el fin de nuestro personaje, y el inicio del vía crucis. Ella ni se acuerda de él (la perra disfruta de las perrerías, y hacer sufrir es la razón de su existencia), y él no puede quitársela de la cabeza. Sufre esperando otra señal que nunca llega. Y no es capaz de superar la indiferencia que le profesa la musa. Nuestro auxiliar administrativo gañán ha enloquecido de amor por la gogó perra (Jamás, jamás, jamás se verá en el universo una pareja formada por esta clase de sujet@s).

3.3 Daños colaterales de índole económica.

En este apartado tenemos a aquellos que se juegan su dinero (el que tienen y el que no tienen) a un gol, a un número, a una bala. Y a los juegos asociados, cada uno con su riesgo, categoría y grado de adicción. Existen 3 categorías:

- La pequeña monta o estrato bajuno, integrados en su mayoría por amas de casa de vida tediosa, buscavidas y temporeros bocata de morcilla en mano(tragaperras y bingo).

- Los mafiosos de medio pelo, gente sin escrúpulos y desesperados (peleas clandestinas de gallos, de perros o formás aún más brutales como la ruleta rusa).

- La clase media, media-alta y millonetis de ala ancha. Formas refinadas y elegantes (casinos, apuestas deportivas, bolsa).



De todas las formas de "invertir", "tirar", "gastar" o "hipotecar" el dinero, la más peligrosa, deliciosa y fascinante es la de las apuestas deportivas. Jugarse 300 euros a un gol, a un córner o a la expulsión de Dani Alves contra el Atleti es una fabulosa mezcla de irresponsabilidad y pasión por el riesgo que me sublima. Y me inquieta. En breve publicaremos una entrada adicional a ésta, "Adrenalina en el sofá", centrada en el mundo de las apuestas deportivas.


Cuidense, liberen adrelina y no se acerquen a una gogó si son auxiliares administrativos.

Tuesday, August 03, 2010

Botelleo, Teoría de la Afinidad y Morfología Química

Definir la amistad, o proclamar si se tienen 3 amigos íntimos (o 10, o 34 y 2 en trámite) es una estupidez. Y una pérdida de tiempo. Cualquiera que afirme de manera categórica el genéro y número de sus amigos miente, y además se convierte indefectiblemente en un sujeto del que sospechar.

La amistad, como el amor, son elementos difusos, inciertos e incalificables (al menos de manera objetiva). Son emociones, pulsiones. Y, por tanto, susceptibles de interpretación, discusión y manipulación.

Al margen del amor (del que hablaremos en otra ocasión), hoy toca hablar de la amistad. Un concepto que no me convence (por inmutable), y que prefiero sustituir por 2 palabras que me gustan más (por contingentes), y que me sirven mejor para desarrollar la idea:

Afinidad y química. Y la deliciosa implicación del botelleo (no botellón, puag!) en este proceso de generación (casi) espontánea.

Existen diferentes criterios para convertir a un particular en amigo (o, utilizando nuestra terminología, para que exista suficiente sintonía entre 2 personas a través de la afinidad y la química):

El criterio Temporal (te conozco hace 15 años y sigo teniendo relación contigo, ergo somos amigos).
El criterio Espacial (siempre hemos ido juntos a clase - Instituto y Universidad -, ergo somos amigos).
El criterio FIFA (somos hinchas del Atleti y jugamos al futbito en el mismo equipo, ergo somos amigos).
El criterio Speed (hemos vivido juntos una situación límite y la hemos superado, ergo somos amigos).
El criterio Nerd (somos estudiantes Cum Laude y lo único que nos preocupa son los teoremas y la formulación inorgánica, ergo somos amigos)
El criterio Patito Feo (hemos sido objeto de las burlas y desprecios de los demás, ergo hacemos piña y somos amigos).
El criterio Semen Up (nos hemos cepillado a la misma tía, ergo se ha creado un vínculo cósmico solo entendible por el género masculino y somos amigos).

Cada uno aplica su criterio a la hora de escoger sus compañías. Les explico uno infalible, muy sencillo en teoría y de una exigencia y dificultad leonina en la práctica:

Aguantar 3 horas de botelleo con la misma persona sin aburrise, o sin que llegue un momento en que uno piense "Hostia, ya no se qué más decir, qué silencio tan incómodo, a ver si apuramos la copa y nos vamos, que la charla no da para más".

Es importante tener en cuenta que esto solo es aplicable a 2 personas (la compañía debe ser únicamente de una persona, dado que, de ser varias, se podría alternar de compañero y difuminar la idea), y que el botelleo (sobre todo a partir de los 30, que el Síndrome de Peter Pan es estupendísimo pero muy poco práctico en sociedad) puede ser sustituido por unas cañitas infinitas en cualquier garito, siempre que factores externos no desajusten la esencia de la dupla).

Es imposible (política de hechos constatados) mantener un mano a mano etílico-espirituoso de tres horas con la misma persona si no hay química. Es necesario un verbo ágil, fluido. Una predisposición al debate y la discusión. Una chispa natural. Una comunión interpersonal que va más allá de lo explicable. Unos temas comunes de interés, y una forma similar de ver la vida (que no las cosas de la vida, en lo que se puede y se debe discrepar).

Si alguien aguanta 3 horas de esta manera, y termina con la sensación de querer repetir experiencia cualquier día (mejor fin de semana), hay afinidad. Hay química. Y, por lo tanto, se ha creado un vínculo entre las dos personas que debe interesar más que el propio concepto de amigo, o de amistad.

El botelleo (o las cañas) como medio infalible para calibrar la (inter)relación entre dos almas. Sencillamente perfecto.



Epílogo.

* La química o afinidad es aplicable tanto a personas que uno conoce hace años como a personas que uno conoce hace 5 minutos. A diferencia de la amistad (que por naturaleza requiere de tiempo y, lo que es más peligroso, de un compromiso de permanencia), la afinidad y la química son conceptos flexibles y manejables.

* La teoría es aplicable tanto a hombre - hombre como a hombre - mujer, con la salvedad de que en el segundo de los casos acabará casi con toda seguridad en sexo (en función de la cantidad de alcohol ingerida en esas tres horas podríamos tener ciertas dificultades, por lo que se recomienda un consumo moderado).

* Es muy difícil encontrar personas con las que se cumpla esta teoría, por lo que en caso de derrota no se debe sentir frustración. Hay muchas personas con las que se puede tener una buena relación sin que exista esta química.

Saturday, July 31, 2010

Penny Widmore

No puedo soportar la ausencia de Lost.

He intentado superarlo comiendo nocilla de manera compulsiva.

Los Häagen-Dazs versión Hacendado (geniales) me hicieron superar el delirium tremens.

He soñado que Desmond era mi vecino y me contaba que Hugo veranea en La Manga.

El final de Lost ha marcado mi vida.

No sin Lost.

Monday, July 26, 2010

Mujeres y nombres - y viceversa - (La importancia de NO llamarse Ernesta)

A riesgo de perder alguno de los (fieles, je!) lectores del blog (que diría se pueden contar con los dedos de la mano de Gollum) me veo en la necesidad de mostrar la importancia de los nombres propios, y su decisiva implicación como vínculo letal en la personalidad del sujet@ portador.

Tengo fijación con ciertos nombres femeninos. Me apasionan. Y esa pasión tiene una explicación/demostración empírica.

Mis nombres fetiche tienen un triple origen:

- Nombres eslavos. Desprenden elegancia, morbo y misterio.
Desde Rusia con amor (Irina, Ekaterina, Svetlana - Sveta -, Dasha, Oksana Y Vanda) Desde Serbia con nostalgia (Jelena, Dusica, Vesna, Jasna, Sanja y Vanja).

- Nombres vascos. Al margen del físico de las vascas (digamos que no son el Top 5 de la belleza nacional), me ponen. Iratxe, Eider, Edurne, Jasone, Eztizen y Leire.

- Nombres que invitan al contacto: Beatriz, Alicia, (H)Elena, Elba, Rebeca, Adriana, Mónica, Celia, Lucía, Soledad y Marta. No olvidemos a la macedonia Berenice y a la ninfa Liriope.

Hay nombres, por contra, asociados a la mediocridad: Leonor, Adela, Dolores, Mercedes, Mari Cruz, Teresa, Caridad, Begoña, Sara, Puri/ficación, Samantha, Jennifer y Vanessa (estos 3 últimos, por cierto, asociados a una promiscuidad feroz). Me dejo los nombres reservados a las empleadas de hogar, y que solo ellas deberían tener el honor de llevar (Pepi/ta, Paqui/ta, Encarna/ita y Juana/ita). Son nombres que indefectiblemente llevan a una vida tediosa. A una monotonía radiante que alumbra a nuestras intrépidas Paquitas.

Llamarse Puri (y demás nombre descritos) es una condena. Una Puri de la vida se casa joven, no destaca en nada en particular y en sus vacaciones trabaja más (escuadrón de frustradas amas de casa) que durante su período laboral. No tiene inquietudes culturales relevantes, y si viaja lo hace a menos de 3000 kilómetros de su casa y siempre en viajes organizados. Es una amante del orden.

Una Adela cualquiera nunca hará un comentario chispeante. Jamás haría puenting o parapente. Su hazaña más locuela es plantearse si ver una película en versión original (subtitulada, claro). A Adela le encantan Los Puentes de Madison, y abominaría Sospechosos habituales, o El puente sobre el río Kwai.

Son grises. Ni suman ni restan. Mentalmente débiles y poco agraciadas. En realidad, lo que me solivianta de las Pepitas, Dolores, Mari Cruces y Samanthas es que me aburren. Ni en un universo nocturno JotaBediense alguien inquieto aguantaría más de 15 minutos de charla con ninguna de ellas.


En el otro extremo, Beatriz y Cía. He de reconocer que este grupo tiene mucho ganado con sus nombres, y no les hace falta mucho más para interesarme (Sí, soy habitante de Frivolizalandia en materia de nombres).
Una Soledad pecosilla, menuda y de nariz respingona es mi ideal de virtud.
Una Beatriz de sonrisa pícara y notables altibajos emocionales tiene un encanto infinito (esas geniecillas incapaces de canalizar de manera racional su energía).
De esas que nunca sabes por donde te van a salir, que te sorprenden constantemente. Que no sabes si va o viene, si la quieres o la odias.

Lo que me encandila de Lucías, Adrianas y Rebecas (y demás nombres citados) es su carácter. Contradictorias, apasionantes, sagaces y divertidas.

En fin, estimad@s:

Mi mujer ideal sería una Eztizen, una Vanja, una Helena, una Marta o una Elba.
Y jamás, jamás, jamás me veré involucrado en una relación de cierta intensidad con Vannesa, Mercedes, Caridad o Paquita.

De los apellidos ya hablamos, que tambien tienen telita.

(Poned una Elena en vuestra vida - A Jelena os la pongo yo -, y fuera Saritas).

Sunday, July 25, 2010

Sí / No

Sí - Los yogures bebibles de melón. Mi gran descubrimiento de este verano.

No - Los gordos exhibicionistas. No se puede ir por la playa subastando grasa y tripa sin ningún pudor.

Sí - El ruido armónico de los ventiladores y secadores de pelo. Ideal para echarse un sueñecito de lo más agradable. Dejar pasar la vida mantita encima mientras suena de fondo uno de estos sonidos es lo más.

No - La indolencia y la pertinencia en el hastío. Ser tonto o ignorante tiene un pase. Saberlo y no hacer nada por invertirlo no. Mención aparte aquellos que presumen de su estupidez y falta de recursos, y que ganan dinero rentabilizando su síndrome de bordelines.

Sí - Los zurdos y los números impares. Elegancia, talento y distinción.



No - Los diestros y los números pares. Qué vulgar, je!.

Sí - Los canguros. Y las canguros.

No - Las cucarachas. Especialmente esas de tono rojizo que vuelan. Dan náuseas.

Sí - Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan y Campanilla.

No - Los gimnasios con la música altísima y vistas a la calle. Ver a un tipo mancuerna en mano y sonrisa de bobo resulta muy patético.

Sí - Seven ("mi pecado es la envidia, que estalle la ira"), Cadena perpetua (todos los caminos conducen a Ciguatanejo), El silencio de los corderos (adoro a Jodie Foster), Pulp Fiction (lo mismo de Uma Thurman) y la saga Saw (esa que prohibió la estupendísima Ministra de Cultura que fuera exhibida en cines, mientras no ha tenido reparo en ser guionista de la infame "Mentiras y gordas", una auténtica y real bazofia).

No - Magnolias de acero, la saga Crepúsculo, Solaris y cualquier película en la que aparezca Meg Ryan, auténtico cáncer de piel (y de miel) de este planeta.

Sí - Las anchoas y el salmón

No - Las magdalenas y el bróccoli

Sí - Ir de vacaciones a Islandia, Serbia y Letonia



No - Ir de vacaciones al Caribe, París o Roma

Sí - Woody Allen y Scarlett Johansson

No - Pedro Almodóvar y Penélope Cruz

Apuntes de prensa rosa

Aprovechando que el pasado sábado me tragué La Noria (un Sálvame revestido de difusión de la cultura y la tertulia) vamos a repasar a los protagonistas del colorín desde el prisma del periodista/comentarista/tertuliano...

- Jesús Mariñas es inmortal. Sólo así se entiende que un tipo al que le han atribuido el Sida, la Hepatitis y principios de ébola (realmente existe esta enfermedad o es otro invento de las farmacéuticas?) siga sentado en tribunas rosas. Eso sí, la Diosa Afrodita le ha debido condenar a la abstinencia sexual y a un selvático onanismo, porque cada vez que me lo encuentro anda babeando a Cantizano o soltando histriones sexuales de lo más procaz.

- Karmele Marchante tiene una severa deficiencia mental. Las personas que nos caen mal, o nos repelen, tienden a ser (des)calificadas de manera sistemática y cruel. Yo sin embargo ya pasé esta etapa con Karmele; ahora simplemente creo que es una mujer transtornada, y que en aras de la integración social de los disminuídos sigue estando en televisión. A diferencia de las personas impedidas (y su afán de superación), este personaje anclado en un físico deleznable y una forma de actuar denigrante sigue agigantando su papel de freak en apuros.

- María Patiño cree realmente que contar las miserias del personal es de una importancia suprema. Lo que me fascina de esta señorita es la forma en que defiende la importancia de su trabajo (Ja!), y su sentido de la responsabilidad y el deber.

- Gema López ha perdido puntos en mi escala. En 3 años ha pasado de estar como un queso a lucir una galopante celulitis. Y lo peor es que su cara ha terminado por cansarme, con lo que me ponía a mi la tipa esta.

- Aurelio Manzano es un tipo siniestro. Muy siniestro. Su tono de voz, su asimétrica cara de zanahoria, sus gestos. Me da terror.

- La princesa del pueblo, Venus de San Blas y ninfa de tenderete (conocida vulgarmente como Belén Esteban) ha dejado de tener apariencia humana, y muestra de manera inequívoca sus rasgos androides. La evolución de su aspecto físico es tan grotesca que tiene pensado protagonizar la segunda parte de Avatar (cameo de Andreíta incluido).

- Víctor Sandoval (un sujeto con cara de chiste, muy mala baba y plumífero) es de lo más repelente que hay en el planeta. Su forma de entonar el inglés es propia de un meapilas. Y ya es incalificable cuando hace unas semanas decía que le habían intentado asesinar metiendo en su casa un mosquito asesino que te paraliza hasta la muerte

- Hay 2 presentadores de Tv que inspiran un sentimiento encontrado entre lástima y vergüenza. Su condición de comunicadores les viene dada indudablemente por enchufe, fortuna cósmica o fácil desnudo.

Santi Acosta y Carmen Alcayde.

En el primero de los casos, hablamos de un sujeto con cara de bobalicón. Su capacidad de hilar 2 frases seguidas (y con sentido) es nula. No tiene gracia. No se le conoce comentario ingenioso alguno. Mueve la cabeza permanentemente sin motivo aparente. Hace amagos de marcarse un bailecito que dan grima. No tiene carácter. En un completo escombro televisivo al que Telecinco ha premiado con otro programa. Un tipo penoso.

En el caso de Carmen Alcayde, estamos ante una mujer con una carita aceptable y unas tetas desproporcionadas que luce con soltura y esplendor. Su talento, pues, se reduce (que no es poco, sic) a insinuar areola. No sabe expresarse, ni es capaz de llevar un programa. Su colección de fracasos televisivos es notable (lo de las gafas de Angelino fue sencillamente demencial). En Aquí hay Tomate hacía de palmero (palmera y florero) de Jorge Javier Vázquez. Cuando la separaron de él, el caos. Voluntad sin acierto. Una pena.





(To be continued...)

Saturday, July 24, 2010

La nacionalización del restaurante del Corte Inglés

Hace unos días, en pleno mes de agosto y con el termómetro de la puerta marcando 42º (300 metros más alante marcaba 39º, debe ser la sensación térmica diferida) decidí comer en el Restaurante del Corte Inglés.

Éramos 2 personas, y dado que hacía un calor insoportable (algún punto entre los 39 y los 42 grados) tomamos la determinación de refugiarnos en algún lugar con un aire acondicionado solvente. Así que subimos a la tercera planta confiados en disfrutar de una comida tranquila y agradable.

La última vez que estuve en el Restaurante del Corte Inglés fue hace unos 4 años (en el del antiguo Galerías Preciados he estado en varias ocasiones, y siempre se ha mantenido en sintonía con lo que uno espera), y recuerdo que no había mucha gente, el servicio era muy profesional, hacía un frío que pelaba (cosa que valoro enormemente, el frío es elegante y el calor es marginal) y el sandwich mixto/cola cola que pedí me duró hora y media, en charla distendida y buena compañía.

Tan buena o mejor era la compañía esta vez (mejor, era decididamente mejor!). Sin embargo, lo demás era peor. Decidamente peor.

Entramos. Yo fumo, mi acompañante no. Vemos que solo hay 4 mesas ocupadas en la zona reservada para fumadores, así que la primera decisión es meternos en el cubículo. Asomo el hocico a la cuadra reservada para los fumadores (agitadores marginados por una sociedad libre de humos, de molestias y de tolerancia), y salgo escaldado. Hay un hedor a humo de tabaco incapaz de ser aguantado, ni siquiera por un fumador como yo. Es inconcebible que 7 personas formen tal humareda, pero sí, está ocurriendo. Imposible comer en ese ambiente.

Así que damos media vuelta y nos dirigimos a la sala de la gente normal. Hay tres cuartos de entrada, que para ser 17 de julio me parece mucha gente. Niños corriendo por la sala, barrigones en bermudas, mujeronas ceñidísimas con enormes pendientes de aro...

Nos sentamos en una mesa, casi al final, en la parte derecha. Nos traen la carta, y vemos que hay menú. Aunque el risotto me pone, nos decidimos por no calentarnos mucho los cascos y pedimos dos menús. Al poco llega el camarero con una fuente de pan infame (no es que estuviera duro, es que estaba reblandecido, descongelado varias veces y puesto a calentar a última hora en microondas). Y junto al camarero se sienta en la mesa de al lado una familia con abuela made in Spain, marido, mujer, 3 hijos - de puta - escandalosísimos y maleducadísimos y un sujeto difícil de ubicar con pinta de consejero matrimonial, o Inspector de Hacienda. En la otra parte tenemos a un tipo famélico comiendo solo, y preguntando al camarero si le puede hacer un poco de pisto. Y para cerrar el círculo en que nos encontramos tenemos en la mesa pegada a la pared a una veinteañera folclórica (una mezcla de Charo Reina y Beyoncé) con la que debe ser su madre (también folclórica, pero en este caso tendente a la mezcla de Lolita y Oprah Winfrey).

Con semejante fauna alrededor la comida es lo de menos. Un gazpacho insípido y de ínfimos tropezones (solo faltaba la lombarda para darle tono violeta y macabro), y un salmón a la bilbaína riquísimo...en grasas saturadas y aceite requemado. Y de postre unas natillas sin galleta ni canela.

Y con eso, lo peor de todo es el ambiente a taberna analfabeta y vulgar.

Los niños gritando al padre que quieren un polo y una nube, la mamá limpiándose los restos de paella de verduras con la manga de la camisa, el consejero matrimonial y/o inspector de hacienda hablando sin parar con las paredes, porque el padre está más pendiente de pedir a gritos la cuenta que de su charla.

El famélico metiéndose el dedo en la nariz (tiene meñique de alfiler y le cabe entero, me temo que en cualquier momento le sale por el ojo) y maldiciendo que no tuvieran pisto.

La folclórica pequeña dando golpes en la mesa y palmadas (una versión calé del We will rock you), soñando con ser algún día la vocalista de Camela. La folclórica grande hablando por el móvil con el altavoz puesto con un tío al que ha debido despertar de la siesta porque está muy mosqueado por el tono y le dice que le deje en paz).

La próxima vez iremos al Burger King. Ni punto de comparación.

* Nacionalización: Proceso en virtud del cual los usuarios del Restaurante del Corte Inglés se han banalizado y vulgarizado de tal manera en los últimos años que la esencia misma de Belen Esteban ha invadido sus cuerpos y mentes, hasta el punto de convertir un sitio pacífico y elegante en taberna de mercaderes (sin el encanto de las tabernas de toda la vida ni el arraigo de los viejos mercaderes).

Friday, July 23, 2010

La siniestra presencia de la remolacha y la lombarda

De entre la flora y fauna alimenticia que nos rodea, hay 2 elementos sospechosamente comestibles que suponen un gravísimo atentado contra la salud pública. Esteticamente inaceptables, de sabor y textura infames, consiguen algo al alcance de muy pocos comestibles: Que un ser humano normal no solo acabe odiándolos de manera cerval, sino que acabe por tomar manía a todos los alimentos que se acompañan o pueden acompañarse de estos 2 venenos vegetales que nos invaden.

Remolacha y Lombarda. El enemigo silencioso.

Los indicios raciones de la criminalidad de estas delicias culinarias son latentes:

1. ¿Alguien ha visto alguna remolacha o alguna lombarda íntegra, en todo su esplendor?. No. La respuesta es no, porque estos 2 brebajes siempre actúan de manera sibilina. Con premeditación, alevosía y ensañamiento. Siempre troceados o fraccionados, jamás dan da cara. Se esconden entre otros alimentos, esperando su momento para ser engullidos. Son cobardes.

2. ¿Alguien (no aquejado de algún tipo de patología psicosomática) ha pedido alguna vez en algún sitio que le sirvan una lombarda, o una remolacha?. No. Nadie. Solo un ruso de vodka hasta las trancas pediría una sopa de remolacha, y únicamente para equilibrar los efectos del delirium tremens. Nos encontramos con la puta lombarda y su alter ego remolacha sin haberlos pedido, sin esperarlos. A traición.

(Y 3). He dejado de comer Kebab. Y jamás compro esas bolsas de hierbajos que venden en los grandes almacenes como ensaladas de última generación. Y la razón es la misma: Hay elementos dispersos e indefinidos que puedo atreverme a asegurar tienen algo que ver con nuestras 2 protagonistas. En el caso de las ensaladas (rúcula, canónigos, batavia. brotes de soja y demás forraje), hay unas en particular de color violeta que tiran para atrás. No se qué son (nadie lo sabe, siempre atacan por la espalda), pero algo tienen que ver con la remolacha, la lombarda o algún tipo indeterminado de col venenosa.



El caso del kebab es el peor. El origen de mi odio sincero e infinito. Yo comía kebabs, la idea de atiborrarme a cordero o pollo de manera desordenada me seducía. Cebolla, tomate, crema agria o queso de cabra eran acompañantes aceptables, casi acertados...

...Y apareció la puta lombarda de los cojones, con su textura crujiente y subversiva. Qué asco. Una especie de fingers de lechuga pasada de fecha cortada en juliana para joder el invento. Y el color que deja en el pan de pita, entre rosáceo y violeta, para dar más dramatismo. Impregnando sus miserias en la carne, en el pan, en el tomate y en todas partes. Y si te cuelan el kebab con la lombarda ni se te ocurra tratar de apartarla y comerte el resto, porque este veneno ya se ha inoculado de manera irreversible, y a cada bocado te encuentras el lila de las narices.

Hay que desterrar esta cicuta vegetal de la dieta. De los cogollos de lechuga, la berenjena y la zanahoria cocida hablamos otro día, que tambien tienen lo suyo. De momento ahí queda un abominable homenaje a la lombarda y la remolacha.

Friday, July 16, 2010

Wednesday, July 14, 2010

Perfiles (V). La cargante figura del bufón

No es posible un acercamiento completo a este atlas de geografía humana sin hacer referencia al crispador por antonomasia. Al tipo más irritante que puebla nuestras calles. Un sujeto capaz de enervar a un Walt Dysney criogenizado, a las cenizas de Saramago, al fémur de Hernán Cortés.

Solo un estoico confeso y un buenazo (figura que analizaremos en su momento, no se lo pierdan de vista) son capaces de soportar a este individuo sin ser invadidos por un creciente sentimiento de ira.

El bufón es un gracioso, claro. Un punto de partida liviano. El problema (la conversión macabra, siendo precisos) es que con unos matices tan divergentes al concepto originario que lo difumina. Más que eso, lo aniquila. El bufón es un gracioso permanente. Universal. Mientras el gracioso siembra chispa de manera selectiva, el bufón es una taladradora de memeces. Un martillo pilón de bobadas y sinsentidos que, como veremos, roza la mala educación.

A nuestro personaje no le interesan las conversaciones en las que participa. Le resbala cualquier cosa, salvo su propósito. Y no es otro que poder meter el hocico con una gracieta que le distinga del resto. Un comentario histriónico, una rima, una risotada a destiempo, una burla soez (dirigida normalmente a los más débiles, que nuestro bufón es generalmente un cobarde), un desprecio. Se alimenta de sus bobadas. Vive por y para un público que, curioso al principio ante semejante individuo, acaba de él hasta las mismísimas narices.

Nuestro bar de copas. El hijodeputa, el imbécil, el gracioso (ya sea en su vertiente de tipo con chispa sin pretensiones, ya sea un proyecto de bufón) y el mediocre (que ha llegado tarde y sin hacer ruido, qué os voy a contar) andan ya echando el trasto al grupo de tías de rigor. Cada uno con su estilo y su propósito (saciar el ego, echar el polvo de rigor, un flirteo que haga la noche llevadera, o conseguir que alguna de ellas se acuerde de su nombre al día siguiente). Y llega nuestro hombre. Su primera frase le delata, "hostia, Germán, cada día estás más feo, te vamos a tener que pagar un tratamiento de belleza" (dirigida al mediocre, que como buen mediocre se llama Germán). "Venga, Carlos, a qué esperas para presentarme a estas bellezas, que parece que estáis muertos" (Carlos es el hijodeputa, claro). "Venga, hostia, bebed más rápido que se os derrite el hielo, maricones. Sois más cansinos que mi abuela, que me tiene hasta la polla de sus historietas".

El triunfo del bufón no es ligar, ni follar, ni parecido. Es soltar en tiempo récord su batería de chistecitos, sin importarle el efecto que causan en el interlocutor. Es un autodidacta, y su ego se alimenta de su verborrea y su impostada comicidad.

No olvidemos su tendencia a lo procaz. Es un fanático del piropo fácil. "Elé, esa rubiaza qué caderas tiene. Y del culito no digo ná que estás casá". Y así a todas las de su entorno. "No me digas nada que me ruborizo", dice la rubita. "Calla mujer, no seas estrecha, que sois todas iguales".

Un prenda de cuidado este bufón. Pesadísimo. Estomagante como nadie. Cargante, muy cargante. La cargante figura del bufón.

Friday, July 09, 2010

Thursday, July 08, 2010

Perfiles (IV). La patética figura del frustrado ciclotímico

Hoy hablaremos de un colectivo menor. Muy menor. Menor en número e intensidad (mediocre, imbécil e hijodeputa son un género que abarca a un fabuloso elenco de sujetos, ya saben).

Pero, sobre todo, menor en autoestima, orgullo y dignidad. El acomplejado vitalicio, el Don Nadie de la Mancha. Un feroz envidioso, un nostálgico de nada. Un reflejo grotesco y miserable.

Es una mezcla de caracteres con peculiaridades que lo distinguen y lo convierten en un tipo único.

El frustrado ciclotímico es un imbécil, sí. Pero con matices. No es físicamente aceptable (nuestro protagonista es feo, y lo sabe). Y colecciona una fenomenal gama de rechazos que le han ido forjando un carácter huraño, patético y resentido. A los 15 añitos, “no llaméis al tío ese, que nos da vergüenza que nos vean con él”. A los 25, “qué poca gracia, y además es un sobón y un palizas”. A los 35, babeando como él solo sabe, “siempre le queda el recurso de internet, le salvan las nuevas tecnologías”. Y no babea por un polvo, no. A los 35 ya es consciente de que su éxito se alcanza con una mirada neutra, sin desprecio. Es suficiente para nuestro personaje. Los 45, 50, 55….ya ha alcanzado el sublime patetismo.

Tampoco es un hijodeputa. No en esencia. Es un individualista, sí. Pero forzado. Arrinconado en su esquina. Un marginal de carrera (que, como veremos, es su mayor formación académica). Aspira a hijodeputa, claro. Y se queda en putativo. Quiero y no puedo.

Y tiene algo de mediocre, verbigracia. Es inseguro e irrelevante. Carece de la natural y tibia humildad del mediocre, y eso le distingue. Nuestro frustrado es víctima de sus complejos. Los humaniza y se siento ultrajado por ellos, humillado. Se siente perseguido. Hasta un día le pareció que unos turistas húngaros le sonreían con desdén y mofa al preguntarle por una calle.

Limitado en esencia, el frustrado ciclotímico es malo. Muy malo. Y peor sería si no fuera un tullido de las emociones. Un adlátere de la catástrofe. Estamos en un centro de trabajo. Nuestro protagonista, sin apenas formación ni experiencia de vida, ha alcanzado un cargo de cierta relevancia. Ya es jefecillo, claro, que en España el tontolasnarices tiene madera de ministro. Ordena con inseguridad quebrada. Grita y se enerva sin reparos. Sin motivo. “Estoy hasta los cojones, joder. El jefe soy yo”. No repara en ridiculizar al compañero, si se siente cuestionado. En gritar y amenazar si alguien aporta un punto de vista que él, claro, no había contemplado. Y sus formas bruscas y miserables se hacen aún más escandalosas si le cuestiona un hombre (el frustrado ciclotímico es hombre, su alter ego es la sibilina acomplejada). Y si el hombre es más joven (y más guapo, más listo y más todo, lo que no es noticia) y le cuestiona delante de alguna mujer, su feroz pataleta se convierte en odio. Un odio visceral, desde las entrañas. Un odio envidioso que convierte a nuestro hombre en infraser.

Las mujeres de su entorno se debaten entre un respetuoso desprecio, una sincera lástima y la condescendencia femenina hacia los lisiados. Con ellas trata de ser encantador. Las piropea, con la poca clase del lisiado. Las considera superiores, etéreas. Es lo que tiene follar poco, se idealiza a la mujer y se habla de sexo de manera compulsiva. Lejos de la chispa del piropeador profesional (un tipo peculiar, sin duda, y eficaz en su objetivo), nuestro frustrado ciclotímico es burdo. Irreverente. Una versión masculina y aumentada de la mal follá. O de la ná follá.

Una figura infame. Un Dachau de las emociones, un Auschwitz de la estética. Un personaje a esquivar.

Friday, June 17, 2005

Perfiles (III). La regia figura del hijodeputa

Siguiendo con nuestro análisis semanal de la flora y fauna ibérica, y a expensas de ampliar la trilogía (bien lo merecen el necio, el buenazo - que no bueno - y el envidioso), hoy hablamos de un individuo regio, hierático, mayestático y simpar. Descarnado, directo y colosal. El Hijodeputa. En singular. Siempre en singular. El mediocre entra en el colectivo mediocreS, y el imbécil en el de imbécileS. Pero el hijodeputa no. Nunca se integra en colectivo alguno, su colectivo es el de Hijodeputa a secas. Porque, para un hijodeputa, él es la raíz y origen del concepto. "Yo no soy un hijodeputa, soy el hijodeputa". Los demás son otra cosa. Esto desemboca, claro, en el individualismo. Estamos ante un sujeto que gusta de trabajar en solitario. Los demás individuos son para él morralla. Su visión no va más allá de clasificar a la plebe en 2: El hijodeputa (él mismo), y los demás, a los que considera mercancía. Tiene amigos. Tenerlos, los tiene. Pero ojo, no le importan lo más mínimo. Un hijodeputa nunca se rodea de otro hijodeputa (ya hemos dicho que para él solo existe 1 de su especie, y es él mismo). Se rodea de gañanes. Su intención es ser idolatrado de manera sistemática, ser admirado y respetado. Y para ello se rodea de un grupo de bufones (no el bufón del colectivo gracioso, sino el bufón tontín riegracietas que disfruta riéndole una gracia y viendo como el hijodeputa se relame). Se relame, sí. Porque el hijodeputa solo es plenamente feliz cuando siente la superioridad que proclama. Si es consciente de que es admirado, temido e idolatrado, desprende una cascada de feromonas que lo hacen aún más hijodeputa. Un auténtico HIJODEPUTA. Ejemplo. Los 3 amigos del post del imbécil. El hijodeputa apura su ballantines en la barra mientras el imbécil trata de llevarse a una a la cama y el gracioso le cuenta a la gordita que Barbate es la capital de Chiquitistán, harl, no puedo, no puedo. La tercera de la amigas se fija en él. Por supuesto nuestro individuo se ha dado cuenta, y empieza a desprender feromonas, pero sigue a lo suyo. Y lo suyo es darle sorbitos a la copa y hacer como que masca chicle (sí, señores, el hijodeputa masca chiche sin tenerlo, y con el labio inferior resopla cada cierto tiempo para moverse ligeramente el flequillo). El imbécil se la presenta (el gracioso empieza a hastiar a la gordita cuando le cuenta que una vez se arrancó 2 dientes con un hilo atado a la puerta del baño para que Pérez, el ratoncito, le trajera de una vez el Quimicefa y el juego de magia de donde salía un conejo). Ya van 10 minutos de conversación, y él habla sin mirarla. Tiene la mirada perdida en el infinito, porque nuestro hijodeputa nunca fija la mirada en un punto, sino en todos a la vez. En el minuto 11 le pregunta a la chica (es alta, morenita y de pelo largo, diríamos que guapita): - "Ya oye, tienes novio?". La chica se sonroja un poco (le gusta el hijodeputa, que le vamos a hacer) , y dice "Bueno, jeje, la verdad es que no", a la vez que sonríe y se encoge de hombros. El hijodeputa le mira (no a los ojos), le sonríe y le dice (mascando el inexistente chiche): "De **** madre reina, mi hermano ha abierto una agencia de contactos y creo que das el perfil de clienta: Hablas mucho, piensas poco y das un aspecto muy juvenil con esos granitos de la frente. Quizá podrías hacerte unas coletas para potenciar esa imagen de putilla bobalicona". Se da la vuelta, y pide otra copa. No va a follar, pero....qué cojones!, ha coseguido humillar a una desconocida en 12 minutos y 48 palabras, y casi supera el récord de 7 minutos y 32 palabras. El mito se agranda (el récord para humillar a conocidos/as es de 1 minutos 24 segundos, y 3 palabras). Ha ganado. Se pide otra copa (y otro chicle). Piensa que debería dejarse un poco más de flequillo, y sonríe a la camarera. Dejar a los demás en evidencia y humillarlos hasta la extenación es su triunfo. No le interesa mucho follar (aunque folla, siempre en silencio para controlar la situación y jamás practicará un cunniliguis). En realidad, no le interesa mucho nada, aunque para ejercer de hijodeputa tenga una conversación fluida, verbo fácil y un dominio sorpendente de ciertos temas ( es listo el hijodeputa. Sabe que metiendo a Groenlandia y comentando que pertenece a Dinamarca sale airoso en geografía. Se ha aprendido que Stalin se llamaba en realidad Iósiv Visariónovich Dzhugachvili, y eso es un punto. Explica mientras su fuma un marlborito que ya no hay tenis como el de Connors, Vilas y Lendl). El imbécil se va con la suya (volviendo al ejemplo), ha triunfado y sus padres no están en casa. El hijodeputa se va con el gracioso, que no entiende como la gordita ha pasado de él. Le cuenta sus miserias, y al llegar a casa, desde el portal y con el quinto chicle, que esperemos no lleve azúcar que al hijodeputa le aterra la idea de estar gordo), le dice al supuesto amigo, el gracioso: "Tío, de verdad, si no has podido comerte a la gorda esa ve asumiendo ya que siempre serás un fracasado, y que es mejor que no sigas haciendo el ridículo todos los fines de semana". El gracioso se va, de nuevo humillado por nuestro héroe de hoy. El hijodeputa apura el marlboro, se acuesta y se da una paja pensando como le da de hostias a Amalia, su compañera de trabajo, que la tiene atragantada. Mañana será otro día. El hijodeputa, un mito viviente. Todos lo hemos sido, pero pocos, muy pocos, han sido, son y serán. El eterno hijodeputa, inalcanzable.

Wednesday, June 15, 2005

Perfiles (II). La inquietante figura del imbécil

Tras el análisis del mediocre, figura esencial, hoy hablaremos de otra figura perenne que puebla el solar patrio.
Y no tan patrio. El imbécil. Este individuo no es tan frecuente de encontrar como parece. Y desde luego no se acerca ni por asomo al índice de mediocres. No podemos hablar de rara avis, pero no son tantos aquellos que pueden presumir de ser imbéciles. Sí. Presumir. Porque el imbécil es consciente de que lo es. Alardea de ser imbécil, y trata de mantener su status a toda costa. No escatima esfuerzos en demostrar al mundo que se ha ganado su condición con esfuerzo y constancia, y se siente ofendido cuando le llaman idiota (porque el idiota se asemeja más al necio, y el imbécil nunca soportaría que le encuadraran en esa categoría). Veamos. 2 de la mañana. Bar de copas. Grupito de 3 (tíos, porque para las tias existe un equivalente, la perra, que suena más despectivo pero es en esencia lo mismo). Los 3 pegados a la barra. El imbécil vuelto hacia el personal, porque le gusta controlar lo que ocurre a su alrededor. Otea el horizonte, mezcla de suficiencia e inseguridad (sí, señores, el imbécil tiene un casi imperceptible complejo de inferioridad que le obliga a tratar de controlar lo que pasa a su alrededor. Tiene fijación con aparentar seguridad y le hace estar en constante estado de vigilancia por si alguien osa reirse de él, o hacer un chistecito que él asume como ofensa). Hablamos de un sujeto físicamente aceptable. Incluso más que aceptable, guapete. En el caso de ser feo, no estaríamos ante un imbécil feo, sino ante un desarraigado. No sería un imbécil, sino un hijodeputa, un necio o un mediocre que se rodea de un halo de imbecilidad para ocultar sus frustraciones. Sigamos con el ejemplo. El segundo de los amigos, un hijodeputa, se acerca a una tipa. Sus motivos, claro, no son tanto comerle el morrillo como tratar de humillarla y mostrar su supremacía. (El hijodeputa es tramposo, y es difícil conocer los motivos que le mueven a comportarse de una manera u otra). El imbécil es más primario. No es un tipo inteligente, y eso le reconcome. Sabe que el hijodeputa es más listo, y para tratar de compensar esa flaqueza pone una sonrisilla ridícula que le haga más interesante de lo que realmente es. Se acerca al grupito que han montado la piba, el hijodeputa y dos amigas de la nenita. El sí pretende triunfar y follarse a alguna a toda costa, ya hemos dicho que es primario. Mientras el tercero de los amigos habla con la tercera de las amigas, una gordita con cara de ángel (el tercero es el gracioso, y aunque hay múltiples gradaciones en esta categoría, el gracioso pretende en esencia resultar divertido e ingenioso para su interlocutor, sin importarle mucho quien sea). Nuestro imbécil habla con la tía. De motos. Le encantan las motos. Sus papás le compraron una NSR de 125 muy jovencito (el imbécil suele ser de clase media - alta, y a estas alturas de la película ya tiene moto, coche y va por el tercer Home cinema). A la tía no le interesan mucho las motos, y el imbécil, que tiene poca paciencia y recursos limitados, generalmente cambia de objetivo. Se despide con suficiencia (ha fracasado, pero no es cuestión de quedar como un gañán), y se larga a por otra. (Mientras, el hijodeputa se ha estado descojonando en la jeta de la suya y se ha largado a por su Ballantines, y el gracioso le cuenta a la gordita que sabe imitar al Rey mejor que Manel Fuentes -pero que él no es monárquico, ojo, que sus amigos le han dicho que hay que meter algún comentario de este tipo para no parecer un bufón-. El imbécil es mentirosillo. No suele mojarse en las movidas (es cobarde, sí, sobre todo por el miedo a que le salpique y de rebote se convierta en objeto de las burlas, hemos dicho que era inseguro en esencia). No suele saber de nada en particular (aparte de las motos, pero nunca será un buen piloto y mecánico se le queda corto). Le gusta hablar de fútbol, pero no tiene putísima idea de quién es Robben. De música, pero cree que U2 son americanos. De ordenadores, pero asegura que un Lap Top es una vuelta alta. Y de inglés, porque estuvo en Irlanda a los 14, pero si le pregunta qué hace en verano dice que I like go to beach (pronunciando beach como putta, claro, que la tierra tira). Se podría decir incluso que es un mediocre venido a más. Con más recursos (un físico aceptable y algo más espabilado, procaz y ambicioso), pero con esa inseguridad permanente que le corroe. Por eso corre el riesgo de mediocrizarse, si sus complejos le vencen, o de radicalizarse y alcanzar la categoría de hijodeputa, llegado el caso. Por eso no es tan fácil ser un imbécil en esencia. Por eso hay que valorar esta figura.

Perfiles (I). La esencial figura del mediocre

Hoy hablaremos de un sujeto imprescindible. Un individuo presente en todas las facetas de la vida, en todo sector y escenario. En todas partes y en ninguna. El mediocre. La figura más apasionante de nuestro mundo. La más compleja en su simplicidad. Un tipo gris, tedioso y transparente. Ni suma ni resta. Ni alegra ni molesta. Ni está ni se le espera. Ese individuo que iba a clase con nosotros . El tipo que no se reía de nadie, ni sufría burla alguna. El que podía faltar 3 días y nadie lo echaba en falta. El que un buen día preguntaba por él la profesora, y se escuchaba una voz "Lleva 2 semanas sin venir, igual tiene la gripe". Siempre aprobaba, pero raspado. El hombre 5,5. El que iba a las revisiones de exámenes y los profesores lo miraban de arriba a abajo pensando "´Voy a ponerle un 5,5, porque no sé ni quién es". El sujeto que pasados los años ves en un bar. Con 2 amigos, también mediocres. Y te dice un colega: "Te acuerdas de ese? "Iba a nuestra clase, como se llamaba?". Y le dices "Hostia, ni me suena, en serio estudió la EGB y el Bup con nosotros?". - "Bah, igual no es, me sonaba un poco la cara". Ese compañero de trabajo. . Llevas 3 años en la empresa, y un día a la hora del café coincides con él y te dice "Buenos días, Pablo". Y tú le miras de arriba abajo "- Hola, eres nuevo aquí?". Y él: No, llevo año y medio, estoy a 3 mesas de la tuya". Y tú lo flipas y no se te ocurre otra cosa que "- Ah, claro tío, es que voy hasta arriba y estoy en la parra". Llevas año en babia, claro. Y llegas a tu mesa y le preguntas a Bea, a la que sí conoces porque le has tirado los trastos en cada cena de empresa coincidiendo con la 5º copa "Bea, te suena de algo el tío de aquella mesa?". Bea lo mira, y te dice "No, debe ser nuevo. Creo que es auxiliar administrativo. Tiene cara de no haber roto un plato en su vida". Porque el mediocre, amigos, tiene cara de buena persona. A veces raya la cara de tonto, aunque nunca traspasa la frontera. Está al límite, como buen mediocre. Físicamente es un 5, como su nota media. Tirando al 4,5. Aunque las pijas y rebeldes sin causa lo catalogarían de 4. Siempre que se fijaran en él, claro, porque se liarían antes con un feo nota 2 con la excusa de que "tiene algo", que con nuestro personaje. Nuestro personaje solo se lía con las de su especie. Mediocres. Aquellas que están en un bar y a la pregunta "-Nene, qué te parece esa, creo que es vecina mía" (Tu colega solo lo cree, porque con los mediocres nunca se está seguro de que realmente sea esa la persona, y no otra). Y no puedes responderle otra cosa que levantar el labio inferior y encogerte de hombros, porque la tía no es ni fea ni guapa, ni alta ni baja, ni nada de nada. La tía es, y punto. El mediocre de los foros . Un clásico. Está en todos los foros, sean de fútbol, danza clásica o eyaculaciones precoces. (Sí, porque aunque el mediocre no tenga ambiciones, metas o inquietudes, siempre acaba entrando a un foro de temática rocambolesca). Ese mediocre de los foros, indispensable. Aquel de los 700 mensajes, que suele tener un nick a su medida: Mediocre. Ivan 43, Jgs, Ana_Badajoz, pepito, gonso...siempre responde al mismo patrón. El nick visto y no visto. El que puedes leer 78 veces y no recordar haberlo leído. Un sujeto capaz de escribir 700 mensajes y que no le suene a nadie. Un genio del pasar desapercido. Acostumbra a escribir post cortos, plagados de emoticones, y se regodea dando la razón a otros. En ocasiones pierde los papeles y trata de imponer sus ideas, pero no consigue reacción alguna. Un mito. Un sutil calatrava. Un grande presente en cada esquina, en cada calle, en cada paso. El Mediocre. Un héroe anónimo. Desde aquí mi sincero homenaje hacia vosotros.